Guía de práctica · Escucharte
Por qué grabarte debería
formar parte de tu práctica.
Grabar tu práctica te da otra oportunidad de oír cómo tocas. Graba un pasaje corto, escucha buscando una cosa que mejorar y vuelve a grabarlo. Guarda unas cuantas tomas para comparar tu progreso o comparte una con tu profesor para que te dé su opinión.
Algunos días terminas una canción y piensas: «Me ha salido bastante bien». Otros días solo recuerdas el cambio en el que tropezaste. Escucharte te da la oportunidad de descubrir qué pasó en realidad. Puede que oigas algo que mejorar. Y puede que también oigas algo que te encanta.
Y no hace falta esperar a tocar la canción entera a la perfección. Una estrofa, una frase o unos compases bastan para empezar.
Primero toca. Luego escucha.
Cuando tocas, tienes las manos ocupadas. Buscas las notas, sigues la partitura e intentas no perder la música. Hay mucho de lo que estar pendiente.
Así que pulsa Grabar y déjate llevar. Puedes volver a los detalles después, cuando escuchar sea lo único que tengas que hacer.
¿En qué deberías fijarte?
«¿Ha estado bien?» es una pregunta con la que cuesta hacer gran cosa. Prueba con algo más pequeño. ¿Te has adelantado en esa entrada? ¿La frase fluía? Y acuérdate de fijarte en lo que salió bien.
- Ir a tiempo: ¿Tus notas caen con el pulso? Fíjate en los momentos en que te aceleras o te quedas atrás.
- Claridad: ¿Oyes todas las notas de la frase, o alguna se pierde, se corta o se mezcla con otras?
- Dinámica: Compara el mismo pasaje con la grabación. ¿Subes o bajas el volumen donde quieres?
- Duración de las notas: ¿Mantienes las notas lo suficiente y respetas los silencios? Escucha también dónde termina cada nota.
Si has grabado vídeo, puedes fijarte en cosas que te haya señalado tu profesor, como la postura o un movimiento de la mano. O aparta la vista de la pantalla y limítate a escuchar. No tienes que revisarlo todo de golpe.
Pruébalo en tu próxima sesión
Pruébalo con una canción que estés tocando.
- Graba una toma corta. Elige unos compases o una estrofa y toca con la música.
- Escucha. Busca algo que te guste y luego elige una cosa que te gustaría hacer de otra forma.
- Trabaja ese detalle. Pruébalo más despacio o repasa el cambio unas cuantas veces.
- Graba otra toma y compara. ¿Oyes alguna diferencia? ¿Qué probarías después?
Con eso basta. No tienes que arreglar toda la canción hoy.
Guarda unas cuantas tomas. Te alegrarás de haberlo hecho.
Antes de pasar a otra canción, guarda una toma. Vuelve a ella unas semanas después y escúchala otra vez. ¿Te sale más fácil ese cambio incómodo? ¿El groove se nota más firme? Te da algo real con lo que comparar. Y guarda las tomas que te encantan, aunque no sean perfectas.
Las tomas también son útiles en clase. Puedes poner un ejemplo corto a tu profesor y preguntarle: «¿Por qué esta parte suena acelerada?». Es mucho más fácil que intentar describir lo que pasó en casa.
Detrás de esto hay una idea pedagógica.
Los profesores también usan este método. En la clase de autoevaluación de Berklee con el profesor Leo Blanco, los estudiantes se graban, escuchan buscando qué mejorar y hablan de los siguientes pasos con su profesor.
Los investigadores también han estudiado lo de escucharse. Un estudio de Silveira y Gavin con 112 jóvenes instrumentistas observó que escucharse cambiaba cómo valoraban los estudiantes distintos aspectos de su interpretación. Eso nos dice que una segunda escucha puede cambiar en qué te fijas. No demuestra, por sí solo, que grabarte te haga mejor músico.
Que pulsar Grabar sea fácil.
Empieza con el móvil.
El móvil es un sitio perfectamente razonable para empezar. Colócalo donde pueda captar cómo tocas y prueba. El sonido no tiene que ser perfecto para que una toma sea útil. Pero si tocas con la música por altavoces, el móvil capta tu instrumento, la música y la sala a la vez. Después no puedes subir solo tu instrumento.
¿Quieres más control sobre el sonido?
Un paso habitual después es un portátil, una interfaz de audio y una app de grabación como GarageBand, lo que suele llamarse un DAW. Conectas tu instrumento o micrófono, eliges la entrada, compruebas los niveles y preparas los efectos. Importas la canción en su propia pista, la colocas en el punto de inicio correcto y grabas tu parte en otra pista. Después equilibras las dos, guardas el proyecto y exportas un archivo para compartir.
Si la música suena en un navegador en lugar de en un archivo de audio, quizá también necesites una herramienta de enrutado de audio para llevarla a tu app de grabación. Y tu PDF, tus tablaturas o tu clase suelen estar en otra ventana. Así se puede conseguir un sonido estupendo. Solo hay unas cuantas cosas más que preparar antes de tocar.
¿Quieres también vídeo? Si te grabas en vídeo por separado, tendrás que llevar ese clip y el audio terminado a un editor de vídeo, sincronizarlos y exportar el resultado. Todo se puede hacer, pero una simple toma de práctica empieza a parecer una producción.
El tutorial de GarageBand de Berklee explica los pasos para configurar, importar música, grabar y exportar audio.
O deja que Afinar te acompañe mientras practicas.
Afinar está en la barra de menús de tu Mac. Elige la app en la que suena tu canción, pulsa Grabar y toca. Te graba a ti y a la canción juntos, con tu propio tono, sin proyectos que preparar ni apps de enrutado. Después, ajusta el balance entre tú y la canción para oír tu parte con claridad. Todas las tomas te esperan en una lista, de la más reciente a la más antigua.
Sigues necesitando una forma de captar tu instrumento: una interfaz de audio para la señal directa de un instrumento eléctrico, o un micrófono para un instrumento acústico o tu voz. El micrófono del Mac también sirve. Activa la cámara y Afinar también te graba en vídeo, así que no hay que montar un proyecto de vídeo aparte.
Ya estás tocando. Guardar una toma debería ser lo fácil.